Hace mucho que no escuchaba material didáctico -si, también sirve como tal- para niños en edad pre escolar. Recuerdo haber aprendido a leer, contar y las letras viendo Plaza sésamo, pero ahora resulta que es para adultos porque los personajes tienen graves padecimientos y trastornos psicológicos lo que hace inadecuado su uso para educar según nuestros vecinos del norte. Ahora entiendo mi manía por las galletas de vainilla, mi desconfianza a los patitos de hule, el impulso de cantar manamana patipitipi, el impulso de hacer la voz de Enrique cuando alguien le llaman Beto y que de saber que vendrías te tendría un pastel.
que es pegajosa, me ha costado Dios y ayuda quitarme de la mente los números y los días de













